La Inmaculada en familia


Es muy posible que hoy todos andemos de una o de otra forma de fiesta. Por eso, porque es muy probable que los padres puedan estar más tiempo con los hijos, quiero haceros algunas propuestas para celebrar esta fiesta en familia.

  • Orar en familia: este día es bueno para coger la Biblia y meditar sobre el evangelio del día o sobre algún pasaje en el que aparezca la Virgen. Puede rezarse el ángelus antes de la comida o una decena del Rosario si no se tiene la costumbre de rezarlo entero en familia. Si estas fórmulas parecen complicadas por la falta de hábito, puede valer simplemente bendecir la mesa o alguna de las actividades de la familia acordándose de la Virgen.
  • Celebrar la eucaristía juntos: cada vez es más frecuente ver a familias enteras en las eucaristías, por lo que celebrar la eucaristía todos juntos puede ser un buen signo de la unidad familiar que María supo conseguir.
  • Visitar alguna iglesia o santuario mariano, especialmente si sabemos que existe una imagen de la Virgen Inmaculada o de la Esperanza, advocaciones ambas muy propias del Adviento.
  • Preparar el Belén y decorar el hogar de cada a la Navidad: en muchos lugares es costumbre hacerlo en este día, cuando nos encontramos a poco más de dos semanas de la Navidad. De forma simbólica, puede ponerse a San José y a la Virgen, pero no al niño (éste se pondrá cuando nazca). Así damos más importancia a la figura de María y creamos una expectación de cara a la Navidad.
  • Puede verse, si se dispone de ella, una película sobre la Virgen. Una que es reciente y que puede ser interesante, aunque sólo se vea en parte, es La Natividad.
En fin, quería prescindir hoy de recursos que podrías haber disfrutado viendo u oyendo delante del ordenador porque me parecía más importante inculcar que es preciso que la familia cree momentos y emplee gestos para honrar a la Virgen, aunque sólo sea dar un paseo, tomar un café y unos pasteles y entrar a la iglesia del barrio o a la parroquia y saludar a la Madre. Sencillo, pero bonito homenaje porque toda madre agradece el gesto de amor de sus hijos.