Los menores y el uso de Internet

Hay veces en las que unos datos te llaman la atención. Este es una de esas ocasiones en que el dato, además de ser noticia, es relevante. El titular decía: "Internet supera a la televisión y el móvil en las preferencias de los niños y adolescentes". Con esto se llama la atención y te preguntas hasta qué punto esto es así, con lo que prestas atención al segundo titular: "Cuatro de cada diez jóvenes tiene página web propia o es generador de contenidos digitales y el 70% utiliza las redes sociales". Ahora sí que la noticia requiere nuestra atención.

Si miramos en nuestros hogares, y si en ellos ha entrado la tecnología, que seguro que lo ha hecho, no nos sorprenderemos de que muchos de nuestros hijos prefieran ponerse delante el ordenador para jugar on-line con gente de no sé donde, o para quedar con los colegas del tuenti o del facebook. En distintos lugares y medios se nos ha venido advirtiendo estos días pasados del riesgo que entraña que los niños y jóvenes tengan acceso ilimitado y no regulado a Internet, porque una vez que introducen sus datos es muy difícil que se puedan borrar. Después de celebrar el día 20 el día de los derechos del niño, no es de extrañar tanta propaganda por parte de las televisiones para que se regule el uso de internet (y por descontado, se les dedique más tiempo a ellas). En cualquier caso, el riesgo es real.

Pero ya hemos hablado sobre estos riesgos en varias ocasiones en este blog, así que os dejo con dos enlaces: la noticia antes mencionada y, lo mejor, un enlace sobre los 10 comportamientos digitales que deberíamos fomentar en nuestros jóvenes y que está asociado a la noticia. No dejéis de ver el vídeo hecho por jóvenes y que hace un repaso de esos comportamientos: con solo verlo se da cuenta uno de lo fácilmente que se asocian los jóvenes a las tecnologías.

Contra la violencia de género

Hoy, día 25 de noviembre, todos contra la violencia de género.

Claves para la educación de los hijos

Cuando me encuentro con un texto que se organiza como un decálogo tengo la sensación de que alguien podría utilizarlo como guía de normas. Sin embargo, me gustan por el esfuerzo de síntesis que suponen y por la necesidad de selección que entraña elegir unos elementos y no otros. Todos sabemos que la educación es la suma de tantos factores que difícilmente se podrían limitar a una decena o a varias series enumeradas de principios. Por eso de vez en cuando os dejo uno de estos decálogos con la sencilla intención de centrar la mirada en unos pocos objetivos y avanzar, en la medida de lo posible, en aquellas facetas en las que más necesitados estamos de mejorar. Aquí se nos presentan 10 claves para que la educación de nuestros hijos vaya en una dirección acertada, hada que ver con aquel decálogo de cosas que podemos hacer para convertir a nuestros hijos en unos delicuentes (entrada anterior). Os es enlazado ese otro decálogo que ya pusimos en el blog por si alguien quiere hacer memoria y comparar con este otro que, espero, os ayude.

IR AL ENLACE SOBRE LAS 10 CLAVES PARA LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS.

Temas de formación para profundizar

Hay quien ha dicho, no sin cierta razón, que los católicos carecemos de formación y de argumentos para defender nuestra fe. Lo que puede ser una afirmación demasiado genérica encierra, en el fondo, una "cultura" de mínimos. Según este modo de pensar, basta con creer y ya está. Sin embargo, los católicos o simplemente los cristianos en general, debemos formarnos y dar razón de aquello que conforma y fortalece la fe. No se trata de tener razones para creer, como si fuera la razón quien sustentara la fe, sino de formarnos para que nuestra fe esté bien fundamentada y asentada.

La mayor parte de las cosas que un católico debe saber está en el Catecismo de la Iglesia Católica, que hay que usar y saber interpretar para que no se convierta ni en un libro de adorno ni en un libro de reglas.

Hoy os ofrezco una serie de artículos relacionados con la fe del cristiano fundamentados en artículos de nuestro Catecismo y con unas dinámicas para su reflexión, tanto a nivel de grupo como individual. Espero que os sea de utilidad.

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Recurso para vivir la fe en familia

Una de las tareas de este blog es acercar a las familias los recursos necesarios para que tanto los padres como los hijos puedan vivir la fe en el seno de la familia. Como esta tarea es ciertamente ardua y compleja, todos los puntos de vista, todas las ayudas son y serán necesarias. Hoy os dejo con un enlace que va tratanto diferentes temas de la actualidad de la vida familair o social desde el punto de vista de la familia cristiana. Es un buen recurso y espero que ayude de alguna manera a los que precisen este enfoque familiar. Hay que hecer especial énfasis en algunos de los enlaces que aparecen en la página porque son ciertamente interesantes. Bueno, os dejo con el enlace y os deseo lo mejor para esta última semana del año litúrgico que nos lleva a un nuevo período de esperanza.

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Carta de Dios para ti...

... y para mí. Porque el juego de la seducción de Dios es una juego en el que entramos todos: déjate llevar.

Liturgia del Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario (Ciclo B) Solemnidad de Cristo Rey

Enlace a las lecturas y a otro material

JESÚS REINA DESDE LA CRUZ, por Pedro Juan Díaz

1.- Terminamos el año litúrgico poniendo a Jesucristo en lo más alto de nuestras vidas, como el más importante, no porque queramos “entronarlo” con poder y esplendor, sino porque para nosotros es el referente de persona que lucha por la justicia, la reconciliación y la paz. Así es “nuestro Jesús”, y en eso es el rey. Jesús es Rey porque predica e inaugura el reino de Dios. Pero en aquellos tiempos había muchas concepciones de lo que era el “reino de Dios”. Los grupos nacionalistas identificaban el reino de Dios con la restauración de la monarquía del rey David, lo que significaba un enfrentamiento violento con los romanos. Jesús no asume nunca esta posición.

2.- Por otro lado, los sacerdotes identificaban el reino de Dios con la restauración del Templo, pero Jesús lo deslegitimó diciendo que era una cueva de bandidos y un mercado, y lo sustituyó por el templo de su cuerpo. Finalmente, los fariseos identificaban el reino de Dios con el imperio de la ley. El Mesías enseñaría a todo el pueblo a cumplir perfectamente la ley y así construiría el reino de Dios. Esta no es la posición de Jesús, que puso siempre la ley al servicio de la vida humana.

3.- Jesús identificó el reino de Dios con la vida del pueblo pobre y oprimido. Jesús es rey porque sana a los enfermos y da vida a los muertos. Jesús es rey porque ha venido a traer vida y vida en abundancia. Jesús reina desde la cruz, desde la pobreza, desde el despojo, desde el no-poder, desde la identificación con los pobres, los niños y los esclavos. Jesús es rey porque proclama e inaugura el reino de Dios, pero un reino que no se identifica ni con la monarquía, ni con el templo, ni con la ley, sino con la vida del pueblo pobre. El poder de Jesús Rey es un poder liberador de los pobres y oprimidos. Jesús reina con el poder de su Palabra y con el poder del Espíritu.

4.- Para nosotros, proclamar a Cristo como Rey es vivir diariamente los valores de su reinado. Él quiere ser proclamado con la humildad de nuestro servicio a la vida, con la efectividad de nuestro compromiso con los más pobres, con la confesión de nuestro testimonio personal y comunitario en los ambientes donde se desarrolla nuestra vida diaria, en nuestras familias, en nuestros trabajos, entre nuestros amigos…

En la fiesta de hoy proclamamos que Jesús es Rey, pero él nos dice que “mi reino no es de este mundo”, porque su autoridad y su poder residen en su forma de vivir, de relacionarse con las demás personas, de estar cerca de los más pobres, de los que más sufren, de los enfermos. Jesús no impone, ni castiga, ni condena, ni excomulga, sino que convence, libera y hace crecer la comunión.

5.- Nosotros, como rostro visible de la Iglesia, estamos llamados a mostrar a los hombres y mujeres de este mundo ese rostro amoroso y acogedor de Dios, no tanto porque nos lo digan desde los púlpitos, sino porque lo hayamos experimentado así en nuestras propias vidas. ¿Qué experiencia tenemos de Dios? ¿Es verdaderamente el REY de nuestras vidas? ¿Hemos experimentado en nosotros su amor y su misericordia? ¿Salimos liberados cada vez que nos encontramos con Él en la Eucaristía? ¿Lo reconocemos en medio de la vida, entre los más pobres y necesitados?

Así reina Jesucristo. Y en la medida que nos lo creamos, iremos desvelando ese Reino de Dios que no solo está presente en nuestro mundo, sino que además, como decía Jesús, está en cada uno de nosotros.

Comentario extraído de betania.es